
Un gran encuentro en marcha |
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"Que todos tengan plenitud de vida" es el tema bíblico alrededor del cual la familia reformada de todo el mundo ha comenzado a reunirse para la 24ª Asamblea General que se celebrará en Accra (Ghana) en 2004. Inspirado en Juan 10:10, el tema es un modelo para la vida de testimonio y un llamamiento a la reflexión crítica sobre lo que significa ser cristianos reformados en el siglo XXI. Si bien el tema se ocupa fundamentalmente de la vida, sugiere la necesidad de hacer frente a las fuerzas de la muerte y la disparidad, una constante de nuestro mundo. Toda la creación anhela la plenitud de vida y como respuesta estamos llamados a un ministerio de reconciliación, una misión de renovación y un testimonio de unidad más visible, una misión inspirada para orar por que "todos tengan plenitud de vida".
En un mundo en el que muchas personas luchan apenas por sobrevivir, nuestra fe en Jesucristo nos pregunta qué significa plenitud de vida y qué supone la plenitud de vida para todos. ¿Cuáles son las cuestiones que enfrentamos juntos y cómo se interrelacionan? ¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestra respuesta? ¿Cómo repercute en nuestro pacto, nuestra misión y nuestra espiritualidad mutuos? Al reflexionar sobre estas cuestiones y sobre el tema de la Asamblea General, el Comité Ejecutivo de la ARM propuso los siguientes subtemas: Plenitud de vida para todos: Sanación El mundo necesita la reconciliación y una integridad espiritual. Es precisa una intensa sanación antes de poder aspirar a una "vida en plenitud" para todos. Los conflictos armados, la destrucción cada vez mayor del medio ambiente, las asombrosas divisiones entre las iglesias reformadas, la propagación epidémica de enfermedades tratables y curables, etc. urgen a los cristianos reformados a ejercer un ministerio de sanación y una misión de reconciliación.
Plenitud de vida para todos: Honrar la diversidad Somos hombres y mujeres de muchos colores, jóvenes y ancianos de muchas culturas, sin embargo, somos uno en Jesucristo. Aceptar nuestra unidad en Cristo como fundamento de nuestra relación nos inspira para honrar la rica diversidad de culturas y experiencias de fe que caracterizan a la familia reformada.
Plenitud de vida para todos: Inclusividad y participación Tanto en la iglesia como en la sociedad, muchas personas quedan excluidas de la plena participación en razón de la edad, el género, su color, la raza, la discapacidad física, la orientación sexual o los recursos financieros. A nivel mundial, la dominación de unos pocos países limita la participación de "dos tercios" del mundo en el sistema de gobierno internacional. Orar por que todos gocen de plenitud de vida nos llama a abrazar al extranjero, a dar voz a los marginados y acoger a todos los hijos de Dios como copartícipes en la misión. Plenitud de vida para todos: La paz Los conflictos internacionales, las guerras civiles, la violencia urbana, e incluso la violencia en el seno de la familia, están en aumento. Los más de 40 conflictos armados en curso en el mundo conducen a un sufrimiento humano incalculable, a la destrucción del medio ambiente y al desplazamiento de cientos de miles de personas. En respuesta, las iglesias de todo el mundo han designado la década de 2001 a 2010 como el "Decenio para superar la violencia". Esta década brinda a la familia reformada una oportunidad para trabajar ecuménicamente en la promoción de la paz y la reconciliación como forma de vida.
Plenitud de vida para todos: Justicia de género Aunque los hombres y las mujeres han sido creados en calidad de copartícipes, las tradiciones cristianas y las pautas sociales con frecuencia marginan a las mujeres de esta justa coparticipación entre los seres humanos. Aunque las mujeres son fuente incalculable de vida en la iglesia, no siempre se les da acceso a puestos directivos ni al ministerio ordenado. Aunque tienen a cargo el 65 por ciento de la producción mundial, las mujeres ganan el 20 por ciento de los ingresos mundiales. Aunque el "hogar" a menudo se considera un lugar seguro, para muchas mujeres es un lugar de peligro en el que son víctimas de violencia doméstica. Procurar la justicia de género desafía a la familia reformada a transformar las relaciones entre las mujeres y los hombres, llamándolos a trabajar como asociados en bien de la misión de Dios y la renovación de la iglesia. Plenitud de vida para todos: La creación Dios nos ha encomendado ser mayordomos de la tierra, sin embargo, no hemos cuidado fielmente de la creación que se nos ha confiado. El espíritu de competencia y de crecimiento ilimitado ha arrasado gran parte de nuestro entorno natural. Redescubrir nuestro lugar en la creación recuerda a los cristianos reformados que la tierra, el aire, los mares, los animales y las plantas también se regocijan en el Señor en el sabat, día del reposo. Nuestro compromiso mutuo por el bien de toda la creación nos insta a promover una utilización más justa y sostenible de las riquezas de la tierra.
Plenitud de vida para todos: Justicia económica El sistema económico mundial imperante promete una mayor riqueza para todos, no obstante ha derivado en una mayor riqueza para muy pocos y ha sometido a muchas personas a la pobreza absoluta. El sistema favorece el comercio por las ganancias, en detrimento de una economía en pro de la vida. Muchos países sufren el yugo de la deuda internacional y están sometidos a un sistema que refuerza su dependencia de las instituciones financieras internacionales. En las décadas recientes, el flujo de capital especulativo se ha multiplicado por cien, mientras en muchos lugares las familias claman por el pan de cada día. Como respuesta, se desafía a la familia reformada a dar mayor prioridad a la autodeterminación de pueblos de todo el mundo que a los intereses del comercio y las finanzas internacionales, mientras se promueven modelos de desarrollo sostenible y una distribución más justa de los recursos.
Estas son algunas de las cuestiones vitales más acuciantes que los cristianos reformados deben tener en cuenta cuando participan en la reflexión bíblica sobre el tema "Que todos tengan plenitud de vida". Al procurar discernir la voluntad de Dios en relación con nuestra respuesta, se nos insta a hacer algo más que emitir declaraciones y resoluciones. La promesa de Jesús de una salvación inclusiva influye en nuestra alianza como familia de iglesias reformadas, con nuestra misión entre los pueblos de Dios y en la vida espiritual de nuestras congregaciones.
No obstante, existen muchas más cuestiones apremiantes que hoy se nos plantean. A medida que avanzamos hacia Accra 2004, los miembros del Comité Ejecutivo de la ARM esperan que los cristianos reformados de todo el mundo sumen sus voces proponiendo temas, ofreciendo ideas y efectuando una reflexión bíblica sobre el significado de "plenitud de vida" y la forma en que el testimonio de los cristianos reformados puede lograr un cambio que favorezca a la vida. Douglas L. Chial
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