Alianza por la justicia económica y la vida en la tierra

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Volumen 11 número 3 (septiembre de 2001)

En el camino de Accra
Un gran encuentro en marcha

El comité ejecutivo elige el logo de la Asamblea General

Los documentos de trabajo son clave en el proceso de encuentro de la Asamblea General

Comité Ejecutivo 2001
¿Un nuevo acuerdo entre los pobres y los pobres de espíritu?

Reunión del Comité Ejecutivo de la ARM en EE.UU

La misión es parte de nuestra identidad como iglesia

Japón matiza su historia de la guerra

Necesidad de cambios en nuestra política, planes y actividades

Estas decisiones y prácticas tienen consecuencias negativas

Angola
Dirigentes angoleños de la juventud se comprometen a ejercer la misión juntos

Como reconfortantes rayos de sol

De la oficina del Secretario General
Alianza por la justicia económica y la vida en la tierra

Camerún - Levantémonos y reconstruyamos África

Cristianos y Judíos, Católicos y Protestantes

Iglesia Centroafricana: un llamamiento a la oración

Una misión distintiva

Durban hace un llamamiento a disculparse por la esclavitud, y la paz en Medio Oriente

11 de septiembre
La ARM envía un mensaje de condolencia

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Setri NyomiDe la oficina del Secretario General

En la 23ª Asamblea General (Debrecen, 1997), los delegados hicieron un llamamiento a nuestras iglesias miembros para que se comprometieran en un proceso progresivo de reconocimiento, educación y confesión por lo que respecta a la injusticia económica y a la destrucción del medio ambiente en todo el mundo.

Cuatro años después, es tiempo de hacer un balance de lo que se ha logrado y de lo que queda por hacer. Esto es una parte esencial de nuestro encuentro durante la 24ª Asamblea General, cuyo tema será "Que todos tengan plenitud de vida".

Muchas iglesias de nuestra familia han trabajado activamente en el Jubileo 2000 en favor de la condonación de la deuda internacional. Otras han encargado estudios para evaluar las consecuencias de la globalización económica en sus propios contextos o en los de otros. La degradación del medio ambiente está en el programa de un número cada vez mayor de nuestras iglesias miembros. Algunas han abrazado explícitamente el llamamiento de Debrecen en su toma de decisiones y han buscado formas de realizar una declaración trascendente en el espíritu de este llamamiento. Otras han emprendido actividades eclesiásticas exhaustivas, estimulando a sus miembros a que busquen la justicia para todos.

El equipo de personal de Ginebra y el equipo relacionado con el proceso de confesión también han elaborado material de trabajo e iniciado diversos programas destinados a estimular el debate y la acción en respuesta al llamamiento de Debrecen. Hemos aprendido mucho de las reuniones celebradas en Bangkok y Seúl en 1999 y de las consultas celebradas en Ciudad del Cabo y Budapest este año.

Si bien el llamamiento de Debrecen ha generado cierta respuesta, muchas de nuestras iglesias simplemente no han podido responder, sea porque el llamamiento no está dentro de sus prioridades actuales o porque atraviesan necesidades más apremiantes. Sin embargo, la injusticia económica y la destrucción del medio ambiente siguen en vigencia.

Cuando estamos a medio camino entre Debrecen y Accra, consideramos necesario renovar el llamamiento de 1997. "Con la Biblia en una mano y el periódico en la otra" (Karl Barth), escuchamos nuevamente el mandato que proviene tanto de la Biblia como de los familiares que nos rodean hoy. La voz de Isaías que escuchamos alta y clara en Debrecen todavía resuena llamándonos a no enlentecer el juicio de Dios. No podemos ignorar el llamamiento a romper las cadenas de la injusticia. Millones de personas viven en malas condiciones y mueren como consecuencia de la injusticia económica y la degradación de la tierra. Tampoco podemos ignorar sus voces. Hacer una alianza por la justicia económica y la vida en la tierra no es una opción, es una exigencia que nos hace el Evangelio a todos.

En la mitad del viaje, esperamos que todas nuestras iglesias miembros estén dispuestas a evaluar qué es lo que hemos hecho hasta ahora en relación con este llamamiento, y a abordar formas en las que podemos ser más fieles a Dios trayendo vida a quienes sufren.

Este mes, damos la bienvenida a Russel Botman, de Sudáfrica, que se integra al personal de la Alianza. Russel trabajará con nuestro Comité Ejecutivo y nuestro equipo de personal ayudando a la ARM y sus iglesias miembros a evaluar dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. El cargo se ha creado con ánimo de escuchar a nuestras iglesias miembros y fortalecer nuestro testimonio y acción comunes. Supondrá la realización de bastantes visitas y mucho diálogo con nuestras iglesias. Esperamos que esto estimule a las iglesias a ampliar la acción. Será otro signo de nuestra alianza conjunta para traer vida y desplazar a las fuerzas de la muerte.

Su cooperación ayudará a toda la familia de la Alianza a trabajar al unísono en la ampliación del propósito de Nuestro Señor Jesús de que todos tengan plenitud de vida. Su participación garantizará que cuando lleguemos a Accra para celebrar la 24ª Asamblea General, se habrán oído y tenido en cuenta las voces de todas las procedencias de nuestra familia mundial al procurar lograr el consenso sobre los próximos pasos que la Alianza debería dar en relación con el pacto conjunto por la justicia económica y la vida en la tierra.

Setri Nyomi

 

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