
Imaginar nuevos modelos de dirigentes en la comunidad de mujeres y hombres |
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Patricia Sheerattan-Bisnauth¿Qué esperamos de los dirigentes de nuestras iglesias y nuestras sociedades? ¿Qué significa ser dirigente en el cambiante mundo de hoy? Los participantes en el quinto taller de la ARM sobre sensibilización en cuestiones de género y capacitación de dirigentes, que se celebró a finales de marzo en Lusaka (Zambia), abordaron éstas y otras cuestiones.
Chandra Budhu, facilitadora del taller, alentó a los participantes a examinar las necesidades, las exigencias y las características cambiantes de dirigentes, y a reflexionar sobre los líderes que los habían inspirado o que habían desempeñado un papel importante en la historia de su país. El liderazgo, reconocieron los miembros del grupo, se moldea según la espiritualidad, la visión, el sentido de misión, los valores y las creencias de una persona. Exige el conocimiento de sí mismo, un compromiso con la justicia y un sentido de dependencia de los demás. Los 25 participantes, que provenían de iglesias miembros de la ARM en países africanos anglófonos, reconocieron que las mujeres han sido ampliamente excluidas de la dirigencia en sus países. También dentro de sus iglesias existe un techo de vidrio que las excluye de una colaboración en igualdad de condiciones en la misión de Dios. Este techo de vidrio en la iglesia y en la sociedad es además una importante barrera a los valores femeninos que afirman la compasión, la atención, la cooperación, la justicia económica, la diversidad y el respeto de los derechos humanos.
Chandra Budhu aportó al taller sus calificaciones como docente de adultos. Se alentó a los participantes a que en los debates se plantearan a sí mismos, a sus iglesias, sus familias, sus comunidades y sus países. Sintieron que sus creencias, sus experiencias y sus ideas eran valoradas y compartidas en las actividades de dirigencia conexas a la reunión. Jan Berry, observadora de la Iglesia Reformada Unida del Reino Unido, dirigió una sesión sobre culto y liturgia creativos. El Obispo Albert Bowa, de la Iglesia Unida de Zambia, demostró poseer una extraordinaria comprensión de las cuestiones de género y un compromiso real con el avance de la colaboración entre mujeres y hombres en la iglesia y en la sociedad, y con la capacitación de dirigentes que promueva el respeto por las personas y aliente la participación.
La Iglesia Unida de Zambia fue la anfitriona del taller; en relación con los detalles a nivel local, colaboró estrechamente con la Iglesia Reformada de Zambia. El comité organizador local veló por que todos los presentes conocieran algo de Zambia. La participación con nuestra comunidad huésped supuso la celebración del culto en iglesias locales; cenas en casas de particulares; actividades relacionadas con las iglesias y el Día Mundial de Oración; tés ofrecidos por grupos y escuelas eclesiásticos; una visita a un proyecto eclesiástico, y una velada cultural africana. Tenemos una profunda deuda de gratitud con nuestras iglesias miembros por su trabajo laborioso y su generosa hospitalidad. Los 25 participantes eran originarios de Angola, Botswana, Camerún, Ghana, Kenya, Lesoto, Liberia, Malawi, Nigeria, Sudáfrica, Uganda, Zambia, y Zimbabwe. Representé al Departamento de Colaboración entre Mujeres y Hombres de la ARM, junto a la Moderadora del Departamento, Olivia Masih White. Declaración elaborada por el taller
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