Imaginar nuevos modelos de dirigentes en la comunidad de mujeres y hombres

Update


Volumen 11 número 2 (junio de 2001)

Juntos en el camino hacia Accra
Reunión del Comité de Culto

¿Cómo preparar el culto?

Designación de un tercer coordinador

Llega Anna Jackson

ARCA: Reformar la tradición reformada

Cassidy se va y llega Kasper, una etapa más

Se entregan los premios Lombard en la Catedral San Pedro

CANAAC: la pasarela del sufrimiento

El desafío del VIH/SIDA en Zambia

Rumania: próxima reunión de la Asamblea de la Región Europea

Reconciliar las identidades: aprender de los demás y cuestionarse mutuamente

Imaginar nuevos modelos de dirigentes en la comunidad de mujeres y hombres

De la oficina del Secretario General
Llenos de vino nuevo

Fondo Asociado de las iglesias reformadas

Procurar la justicia y resistir al mal

Contando una vieja historia renovada

La protección de nuestro medio ambiente: una cuestión religiosa

¡Los amigos no permiten que sus amigos ejecuten a sus conciudadanos!

Este año en Jerusalén

Las iglesias reformadas dan testimonio en América Latina

El Salvador: la tarea de reconstruir

Refugiados y asilo
De repente (y multa mediante) fueron absueltos

El nuevo mundo viene al salvataje del viejo

Los refugiados y los inmigrantes también merecen nuestro respeto

Es un privilegio ayudar

"Acojamos a esta gente como seres humanos"

El que se lleva la palma

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Patricia Sheerattan-Bisnauth

¿Qué esperamos de los dirigentes de nuestras iglesias y nuestras sociedades? ¿Qué significa ser dirigente en el cambiante mundo de hoy? Los participantes en el quinto taller de la ARM sobre sensibilización en cuestiones de género y capacitación de dirigentes, que se celebró a finales de marzo en Lusaka (Zambia), abordaron éstas y otras cuestiones.

Hombres y mujeres se reúnen en Zambia

Chandra Budhu, facilitadora del taller, alentó a los participantes a examinar las necesidades, las exigencias y las características cambiantes de dirigentes, y a reflexionar sobre los líderes que los habían inspirado o que habían desempeñado un papel importante en la historia de su país. El liderazgo, reconocieron los miembros del grupo, se moldea según la espiritualidad, la visión, el sentido de misión, los valores y las creencias de una persona. Exige el conocimiento de sí mismo, un compromiso con la justicia y un sentido de dependencia de los demás.

Los 25 participantes, que provenían de iglesias miembros de la ARM en países africanos anglófonos, reconocieron que las mujeres han sido ampliamente excluidas de la dirigencia en sus países. También dentro de sus iglesias existe un techo de vidrio que las excluye de una colaboración en igualdad de condiciones en la misión de Dios. Este techo de vidrio en la iglesia y en la sociedad es además una importante barrera a los valores femeninos que afirman la compasión, la atención, la cooperación, la justicia económica, la diversidad y el respeto de los derechos humanos.

Cortando un pastel juntas

Chandra Budhu aportó al taller sus calificaciones como docente de adultos. Se alentó a los participantes a que en los debates se plantearan a sí mismos, a sus iglesias, sus familias, sus comunidades y sus países. Sintieron que sus creencias, sus experiencias y sus ideas eran valoradas y compartidas en las actividades de dirigencia conexas a la reunión.

Jan Berry, observadora de la Iglesia Reformada Unida del Reino Unido, dirigió una sesión sobre culto y liturgia creativos. El Obispo Albert Bowa, de la Iglesia Unida de Zambia, demostró poseer una extraordinaria comprensión de las cuestiones de género y un compromiso real con el avance de la colaboración entre mujeres y hombres en la iglesia y en la sociedad, y con la capacitación de dirigentes que promueva el respeto por las personas y aliente la participación.

Solidaridad a través de los continentes

La Iglesia Unida de Zambia fue la anfitriona del taller; en relación con los detalles a nivel local, colaboró estrechamente con la Iglesia Reformada de Zambia. El comité organizador local veló por que todos los presentes conocieran algo de Zambia. La participación con nuestra comunidad huésped supuso la celebración del culto en iglesias locales; cenas en casas de particulares; actividades relacionadas con las iglesias y el Día Mundial de Oración; tés ofrecidos por grupos y escuelas eclesiásticos; una visita a un proyecto eclesiástico, y una velada cultural africana. Tenemos una profunda deuda de gratitud con nuestras iglesias miembros por su trabajo laborioso y su generosa hospitalidad.

Los 25 participantes eran originarios de Angola, Botswana, Camerún, Ghana, Kenya, Lesoto, Liberia, Malawi, Nigeria, Sudáfrica, Uganda, Zambia, y Zimbabwe. Representé al Departamento de Colaboración entre Mujeres y Hombres de la ARM, junto a la Moderadora del Departamento, Olivia Masih White.


Declaración elaborada por el taller

Participantes en el taller

  • Observamos que algunas iglesias miembros tienen estructuras que dificultan la colaboración entre mujeres y hombres. Hacemos un llamamiento a estas iglesias para que adopten medidas positivas para abordar cuestiones que interfieren entre mujeres y hombres.
  • Si bien algunas iglesias miembros han tomado en serio la ordenación de mujeres y el reconocimiento de su ministerio, otras han hecho escasos o nulos esfuerzos para trabajar en pro del objetivo de la inclusión de las mujeres en el ministerio de la palabra y el sacramento. Hacemos un llamamiento a esas iglesias para que piensen positivamente en formas concretas en las que pueden llevar esto a la práctica, y que apoyen la colaboración entre mujeres y hombres en la iglesia y en la sociedad.
  • Reconociendo que sólo unas pocas iglesias cuentan con programas que se ocupan del VIH/SIDA, que se ha convertido en una de las mayores amenazas a la vida hoy, hacemos un llamamiento a las iglesias para que se ocupen de esta cuestión y la consideren prioritaria. La iglesia debe proporcionar atención pastoral y desalentar la estigmatización de nuestros hermanos y hermanas que desesperadamente tratan de salir adelante con esta pandemia.
  • Las iglesias deberían designar formadores clave que pudieran capacitar a otras personas en la esfera de la sensibilización por lo que respecta a las cuestiones de género y capacitación de dirigentes.
  • Tenemos el compromiso de celebrar reuniones nacionales y regionales cada dos años. Así pues, nos comprometemos a crear redes entre nosotros.
  • Buscamos el apoyo de la ARM y la SAARC en el seguimiento del taller. Esto es de suma importancia para el apoyo de la labor que ha comenzado, pues necesitamos que el respaldo sea mayor hasta que seamos más fuertes. Recomendamos que se celebre un taller de seguimiento en Nigeria en 2002.

 

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