
Este año en Jerusalén |
||
|
Autoridades de iglesias de Jerusalén han hecho un llamamiento a una conclusión urgente del conflicto que está devastando su tierra. Están convencidos de que las negociaciones en favor de la paz entre israelíes y palestinos son el único camino para "conseguir el bienestar de todos nuestros pueblos", y que la violencia "sólo finalizará cuando ambas partes en el conflicto realicen un esfuerzo decidido para respetar los derechos mutuos".
Solicitan la "protección para todo nuestro pueblo con el objeto de ayudar al reestablecimiento de la confianza mutua y la seguridad para israelíes y palestinos", diplomática referencia a los cientos de palestinos, muchos de ellos niños, que desde el año pasado han muerto a manos de las fuerzas de defensas israelíes y de los colonos israelíes. Los paramilitares palestinos han contestado asesinando a una cantidad inferior de israelíes, muchos de ellos también niños. Los jefes de las iglesias también solicitan "una ayuda aún mayor" para quienes sufren las consecuencias del bloqueo económico israelí a los territorios palestinos ocupados; muchas de esa personas "viven una desesperada falta de alimentos, vestimenta y demás productos de este tipo". En un informe sobre Jerusalén presentado ante la Asamblea General de la Iglesia de Escocia en mayo se dice que Jerusalén representa de forma concentrada los temas más importantes que contribuyen al conflicto israelo-palestino: la soberanía y la ocupación; los asentamientos y los recursos de la tierra; y la cuestión candente de los refugiados palestinos. Es preciso reconocer que el proceso de paz de Oslo ha fracasado, se sostiene en el informe: la retirada de Israel de los territorios ocupados (a menudo sólo una reubicación) ha sido mínima, con una actividad de asentamientos incrementada en forma masiva y cada vez más violaciones de los derechos humanos. "Cuanto más continúe esta situación, más intratable se vuelve." Cuando Ariel Sharon realizó una provocativa visita al noble santuario o monte del templo en setiembre de 2000 y al día siguiente los manifestantes palestinos fueron abatidos en el mismo lugar por fuerzas israelíes, mucha gente común de los territorios ocupados protestó de forma activa contra la ocupación. Esta "intifada al-Aqsa", sostiene el informe, "solo puede ser interpretada como un claro rechazo del proceso de Oslo", que ha causado una "bantustanización" de los territorios ocupados: la "creación de pequeños enclaves controlados por los palestinos, rodeados por asentamientos, carreteras y puestos militares israelíes". La Asamblea General afirmó "el derecho de israelíes y palestinos a vivir dentro de fronteras seguras y fijas, en estados de su propiedad; y el de aquellos refugiados que desean hacerlo a regresar a la tierra de la que huyeron"; reconoció "la dificultad fundamental que representa el hecho de la ocupación o de la anexión ilegal de territorios por parte de Israel"; y reafirmó que la retirada de esta ocupación es el primer paso hacia una resolución justa y pacífica del conflicto". Aceptó además propuestas para realizar un estudio sobre la teología de la tierra, con el fin de desenmascarar la teoría cristiana sionista de que el Israel moderno tiene un "derecho especial" sobre la tierra y los recursos de Palestina "por encima de los derechos de todos los demás".
|
|
|