Barbara Robra
No se sabe dónde se celebrará.
No se sabe quién participará
Sólo pueden adivinarse los temas candentes de 2004.
¿Hay, pues, que despreocuparse? ¿Es mejor no enfrentarse a la tarea?
Rotundamente: ¡no!
Hay quien conoce el lugar.
Hay quien puede decir quiénes vendrán.
Ya se conoce el tema; una batalla está en curso.
Echen a volar la fantasía e imaginen el mejor lugar.
Tómense el tiempo necesario de aquí a 2004.
Usen toda su creatividad para crear una liturgia inspiradora.
Así lo hemos hecho con gran entusiasmo, compromiso y solidaridad,
escuchándonos mutuamente, cantando y orando juntos,
volviendo a pensar una y otra vez el significado posible del culto.
Existe un espacio.
Recién comenzamos a explorar este espacio abierto, con cuidado y curiosidad.
Recién comenzamos a plantar pequeños árboles:
Árboles de música, árboles de liturgia, árboles de símbolos, árboles de canciones, árboles de poesía...
...esperamos que crezcan y florezcan en los años
de aquí a la 24ª Asamblea General de Accra.
Estos árboles necesitan cuidados:
el alimento de aguas de diversas partes del mundo,
protección de las tormentas de objeciones y de la pesada lluvia del desaliento,
y la esencia de la madre tierra con todos sus secretos.
Necesitan que muchas personas en todo el mundo
participen en esta ardua tarea -
para que juntos celebremos la vida a la sombra de su ramaje.
