
¡Los amigos no permiten que sus amigos ejecuten a sus conciudadanos! |
|||
|
El 11 de junio, Timothy McVeigh fue ejecutado por el Gobierno de los Estados Unidos, actuando en nombre del pueblo estadounidense. Ese día, la Alianza Reformada Mundial emitió un comunicado de prensa reafirmando su oposición incondicional a la pena de muerte. "No tiene sentido matar a personas que matan para demostrar que matar es erróneo: existe una contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos", decía la Alianza. McVeigh murió por inyección letal en la prisión federal de Terre Haute, Indiana, por su intervención en 1995 en la explosión del edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City, en la que murieron 168 personas, entre ellos 19 niños. Con su muerte culminó una moratoria de facto de 30 años de las ejecuciones federales en los Estados Unidos. Hace doce años, la 22ª Asamblea General (Seúl, 1999) hizo un llamamiento a la abolición universal de la pena de muerte. Muchas iglesias miembros de la Alianza comparten esta postura. "Nuestra convicción", declaraba la Asamblea de Seúl, "se basa en nuestra comprensión teológica de la justicia de Dios, que exige que al valor inherente de toda vida humana se le otorgue dignidad sin supeditarla a la rectitud moral de los seres humanos." "Porque los seres humanos son creados a imagen de Dios y por la vida, la muerte, y la resurrección de Jesús, afirmamos que toda vida humana tiene valor." La Alianza coincide con Amnesty Internacional en que, si bien la jurisprudencia puede abolir los peores abusos de la pena capital, no es posible despojar al propio castigo de su crueldad ni de la posibilidad de que suponga un error irreversible. La pena de muerte imita deliberadamente lo que pretende condenar: la apropiación deliberada de la vida humana. No ofrece una contribución constructiva para abordar el delito violento ni para ocuparse de sus víctimas.
La Alianza realiza actividades de movilización contra la pena capital. La Rev. Melodee Smith, de la Iglesia de Cristo Unida, testigo de ejecuciones en los Estados Unidos, y defensora de los derechos de las víctimas, además de abogada defensora de personas que están en el corredor de la muerte, nos representó en la 57ª reunión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, celebrada en Ginebra en marzo y abril de este año. "Soy originaria de un país muy orgulloso", dijo Smith ante la Comisión. A pesar de que desde niña aprendí que matar está mal y que por esta injusticia aquellos países en que se mata a los conciudadanos no son dignos de respeto... ahora me resulta difícil cuestionar a mi propio Gobierno, como le ocurre a muchos de los amigos de los Estados Unidos aquí presentes, que no desean poner en aprietos a los colegas ni objetando ni interviniendo de ningún modo que no sean corteses admoniciones." No obstante, Smith tomó coraje inspirándose en una poderosa campaña estadounidense contra el consumo de alcohol y la conducción, que se valía del eslógan: "¡Los amigos no permiten que sus amigos conduzcan borrachos!" Sugirió que la Comisión adoptara una ética similar de preocupación por los países en los que se aplica la pena de muerte: ¡Los amigos no permiten que sus amigos ejecuten a sus conciudadanos!" Además de su intervención oral, la Alianza hizo lo siguiente:
La Alianza Reformada Mundial da respaldo a todas las iniciativas en favor de una moratoria de la pena capital como un paso hacia delante en el camino de la abolición universal de la pena de muerte.
|
|
|