
El que se lleva la palma |
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Australia es el único país desarrollado que detiene a todos los buscadores de asilo, incluidos los niños. En su informe anual del año 2000, Amnesty International dice que la reputación de Australia "ha caído a un nivel histórico tras un año de grandes pasos marcha atrás". A principios de junio, se realizaron manifestaciones en las principales ciudades de Australia, exigiendo la abolición de la política de detención de buscadores de asilo en centros remotos como los de Curtin, Port Hedland y Woomera - este último, cerca del lugar de prueba de la autonomía de un antiguo misil, en la zona sur del desierto australiano. Las llegadas más recientes provienen de Iraq y Afganistán, informa Kathy Marks en The Independent on Sunday. Realizan travesías peligrosas en barcos deteriorados después de pagar una fortuna a los "contrabandistas de personas" en Indonesia. Muchos quedan traumatizados y atemorizados; hay quienes han sido víctima de tortura. Cuando llegan a Australia, se los encierra en lugares aislados, rodeados por alambres de seguridad, en donde hay escasas instalaciones educacionales o de recreación. Además, no se los llama por su nombre, sino por un número de identificación.
Los críticos sostienen que la detención obligatoria es una violación de las obligaciones de Australia con los convenios internacionales sobre derechos humanos y refugiados. El Gobierno de John Howard responde haciendo un llamamiento a que se revisen (restrinjan) las normas internacionales sobre refugiados. La línea dura mantenida por el Gobierno conservador sobre buscadores de asilo no se condice con la imagen de Australia como campeona de los derechos humanos y paraíso de los refugiados. Desde la segunda guerra mundial, esta nación de 19 millones de habitantes, ha sido el santuario de 650.000 refugiados, y acogió a docenas de diferentes nacionalidades en una sociedad cada vez más multicultural. Sin embargo, el Gobierno del Sr. Howard tiene una postura distinta. En septiembre de 2000, el grupo de trabajo de las Naciones Unidas sobre la detención arbitraria, tuvo que cancelar sus planes de investigar el régimen australiano de detención de inmigrantes después de que el Gobierno les negara permiso para realizar la visita.
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