
El nuevo mundo viene al salvataje del viejo |
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Noel Gordon Escuché hablar por primera vez de la familia Bashir en la 23ª Asamblea General (Debrecen, 1997). Sabine Dressler-Kromminga contó la historia de la familia de refugiados del Pakistán que vivía en el sótano de la iglesia en la que ella trabajaba en Alemania. La familia tenía parientes en Toronto y deseaba emigrar al Canadá. Con una visita a los parientes de Toronto se confirmó que ellos no podían ayudar a la familia Bashir. Posteriormente, encontramos los patrocinadores necesarios: Tres hombres de la mezquita Ahmadiyyah, de Toronto, Stephen Farris - miembro del Comité Ejecutivo de la ARM (1989-1997) - y yo mismo. En febrero de 1998, nos reunimos para cumplimentar los numeroso formularios exigidos por el Gobierno del Canadá, declarando que nos haríamos responsables de su asentamiento en ese país. En los dos años y medio siguientes, nada parecía suceder, excepto por los envíos de fax provenientes de Sabine, contándonos que la espera estaba creando presiones cada vez mayores por allí. En enero de 2001, todo el esfuerzo para trasladar a la familia Bashir al Canadá parecía estar bloqueado.
En abril de 2001, nos enteramos de repente que todo parecía estar en orden. En menos de un mes, los ocho miembros de la familia Bashir debían ultimar los preparativos para trasladarse al Canadá. El 24 de abril, llegaron al aeropuerto internacional Pearson, de Toronto. Al día siguiente visité a la familia Bashir en su apartamento transitorio de Toronto, y les di la bienvenida al Canadá. Juntos oramos en acción de gracias. En la actualidad, tienen su propio apartamento, el Sr. Bashir ya tiene trabajo en un servicio de conserjería; algunos de los hijos asisten a la escuela, y otros están inscriptos para comenzar la escolaridad en otoño. Todos parecen estar de buen ánimo. Patti y Stephen Farris han acordado organizar una colecta de muebles y objetos del hogar para equipar el nuevo apartamento. Mi esposa, Dorcas, y yo planeamos organizar en el verano una reunión de la familia Bashir con sus parientes canadienses y los cinco patrocinadores. Mientras la familia Bashir parece estar satisfecha de estar en Canadá y aspira a hacer una nueva vida aquí, está extremadamente agradecida a Sabine y a todas las encantadoras personas de Braunschweig, por la atención y la preocupación que le dispensaron durante su larga estadía en Alemania.
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