
De repente (y multa mediante) fueron absueltos |
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En nuestro último número, informamos que a Sabine Dressler-Kromminga (arriba) y Klaus Kuhlmann, ministros de la congregación evangélica reformada de Braunschweig (Alemania) se les había entablado juicio con el cargo de "contrabando de refugiados". Durante cuatro años, su congregación había dado protección a los Bashir, una familia de refugiados de Pakistán cuya solicitud de asilo en Alemania había sido rechazada. Las autoridades lo consideraron una transgresión de la ley de extranjería. Los Bashir ahora viven una nueva vida en Canadá (véase historia siguiente) y el fiscal de Braunschweig, Hans Meyer-Ulex, ha decidido retirar la acusación contra los dos pastores. No obstante, lo hace dando un tirón de orejas a los ministros, que deberán pagar DM2.000 cada uno, en un caso a Amnesty International, y en el otro, a Pro-Asyl, una organización que trabaja en pro de los refugiados. "Es una especie de multa", comenta Sabine Dressler-Kromminga. "Podríamos haber apelado en la Suprema Corte, pero la vida es demasiado corta." La acusación contra los ministros fue descrita por el abogado defensor Michael Anding como una "criminalización del asilo eclesiástico". Lo que la congregación consideraba una ayuda en caso de necesidad, era interpretado por la fiscalía como una transgresión deliberada y sostenida de la ley. El consejo eclesiástico considera que la exitosa partida de la familia Bashir al Canadá confirma la idea de la congregación.
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