Semper Reformanda
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La pobreza extrema y el racismo niegan los derechos humanos

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La mundialización económica y sus consecuencias

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Seong-Won Park

Tailandia

"Ustedes han excedido los límites de sus funciones originales", dijeron al Fondo Monetario Internacional (FMI) los participantes en el simposio celebrado en Bangkok sobre las consecuencias de la globalización económica en Asia. "La mayoría de las personas ahora consideran que su papel es el de amo, más que de facilitador, que interfiere con la política nacional de los países". En el simposio, que tuvo lugar del 12 al 16 de noviembre de 1999, se criticó duramente la forma en que el FMI imponía sus soluciones favoritas a las economías nacionales soberanas de muchos países asiáticos. Tampoco se pasó por alto a la Organización Mundial del Comercio (OMC), a la que se instó con firmeza a suspender la mayor expansión de sus poderes con objeto de realizar una evaluación global de la incidencia de sus actividades. No se descartó la posibilidad de disolver la OMC.

Se puso de manifiesto que el empobrecimiento cada vez mayor, la creciente desigualdad de la distribución de las ganancias, la informalización del empleo, la feminización de la pobreza, un aumento del trabajo infantil y del tráfico de niños, y la extensión de la destrucción ecológica que dañan la salud y el bienestar de los pobres rurales son las consecuencias concretas de la estrategia de mundialización basada en el neoliberalismo económico.

La pobreza, el suicidio y los índices de criminalidad se han disparado como consecuencia de la crisis económica que afecta a muchos países asiáticos y la consiguiente intervención del FMI. En Tailandia, por ejemplo, que tiene una población total de 63 millones de habitantes, el número de pobres creció de 7 millones en 1997 a una cifra estimada de 12 millones en la actualidad. La tasa de suicidios aumentó de 10 a 14 ó 15 personas cada 100.000, y el número de presos pasó de 66.000 en 1997 a 170.000 en 1998.

Paradójicamente, a pesar de que la crisis económica golpeó duramente a los pobres de Asia, la brecha entre ricos y pobres siguió creciendo. La parte del ingreso nacional correspondiente a la minoría rica creció del 20,5% al 22,5% en Tailandia, del 22% al 24,5% en Corea, y del 39,3% al 42,9% en Filipinas.

El simposio fue copatrocinado por la Alianza y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en cooperación con la Conferencia Cristiana de Asia (CCA) y la Iglesia de Cristo de Tailandia. El propósito era contribuir al processus confessionis lanzado por la Alianza en su 23ª Asamblea General (Debrecen, 1997) y respaldado por el CMI en su 8ª Asamblea General (Harare, 1998). Participaron más de 60 personas, algunas de ellas procedían de diferentes sectores de la sociedad de Tailandia, otras, de países tan diversos como Alemania, Canadá, China, Corea, Costa Rica, Filipinas, India, Japón, Malasia, Nepal, Países Bajos, Sudáfrica, Sri Lanka, Suiza, el Reino Unido, Uganda, y Vanuatu.

Corea

Poco después de la reunión de Bangkok, se realizó un simposio de dos días sobre el mismo tema en Seúl (Corea). La reunión, celebrada del 9 al 10 de noviembre, también fue organizada por la Alianza y el CMI, y la CCA, en esta ocasión, en cooperación con el Consejo Nacional de Iglesias de Corea; una vez más, participaron 60 personas. Representantes del Gobierno coreano adujeron que la situación económica estaba mejorando y que el Gobierno de Corea y el FMI estaban haciendo todo lo posible para mejorar la situación; sin embargo, la mayoría de los participantes en la reunión no estaban de acuerdo.

El segundo día de la reunión, participantes de diversos países visitaron el Sindicato de Trabajadores de Diarios y la Federación Coreana de Trabajadores bancarios y del área de finanzas. Era evidente que lo que la política del FMI "estaba depositando" sobre los pobres no era algo que los beneficiaba sino una pesada carga sobre sus hombros.

El FMI está pidiendo al Gobierno coreano que cambie todo el sistema económico para posibilitar el reembolso de su deuda al FMI y para permitir un flujo de capital transnacional más libre. El día de la visita, un diario coreano publicó la reciente biografía del Sr. Sakakibara Eiske, antiguo funcionario financiero de alto rango del Gobierno japonés, en la que escribía que, dos meses antes de que Corea se viera obligada a pedir un programa de salvamento al FMI, el multimillonario financiero, George Soros, le dijo, "después le toca a Corea". (Chosun Ilbo, 10 de noviembre de 1999). Muchos coreanos sospechan que la crisis económica no ocurrió por casualidad, sino que estaba planeada. Con objeto de desenmascarar al FMI, la Federación Coreana entabló juicio al FMI. Solicitan a la Alianza y al CMI que apoyen esta medida.

Se celebrarán más reuniones de este tipo en diferentes lugares del mundo, con diferentes enfoques, según los diferentes contextos. De forma gradual, las iglesias miembros han comenzado a responder al llamamiento de la 23ª Asamblea General a un proceso comprometido de reconocimiento, educación, confesión y acción en relación con la injusticia económica y la destrucción ecológica. El Sínodo de la Iglesia Reformada de Hungría ha respaldado oficialmente este llamamiento y la Iglesia Reformada de los Estados Unidos ha decidido abordar este tema en los próximos tres años. La Iglesia Unida del Canadá ya cuenta con un activo programa sobre fe y economía (véase Reformed World, vol. 49, nº 3, septiembre de 1999). En otro artículo de este mismo número dimos un informe sobre la reunión de octubre de nuestras iglesias caribeñas y norteamericanas. La Iglesia Presbiteriana (EE.UU.) y sus iglesias asociadas en Corea y Brasil han decidido celebrar un diálogo sobre "Teología reformada y economía global" en los tres países, desde el 27 de febrero hasta el 17 de marzo de 2000. En la actualidad, la Alianza está preparando un debate que tendrá lugar en Europa central y oriental, en marzo de 2000. Esperamos que cada vez más iglesias miembros comiencen a participar en este proceso.

 

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