Semper Reformanda
Alianza Reformada Mundial![]()
La pobreza extrema y el racismo niegan los derechos humanos |
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Los derechos humanos, desde el principio declarados indivisibles, han evolucionado progresivamente formando dos categorías: 1) los derechos civiles y políticos, y 2) los derechos económicos, sociales y culturales, siendo los primeros los que en la práctica tienen prioridad sobre los segundos. En los últimos años ha habido una reacción a esta división, y se ha subrayado la gravedad proporcional de las violaciones de derechos económicos, sociales y culturales, como la pobreza extrema, la explotación económica y el subdesarrollo, insistiendo en que todos los derechos están interrelacionados. ¿Cómo ha de integrarse la preocupación por los derechos humanos en la labor sobre pobreza extrema y racismo? En septiembre de este año representé a la Alianza en un seminario celebrado en Ginebra sobre esta cuestión, organizado por el Servicio Internacional para los Derechos Humanos. Allí se reunieron organizaciones no gubernamentales que trabajan en estas esferas, con representantes diplomáticos ante las Naciones Unidas para informarse mutuamente sobre los acontecimientos actuales. Es cada vez mayor la preocupación por las políticas económicas que las instituciones financieras internacionales imponen a los países más pobres para favorecer la liberalización del comercio. Mientras estas políticas pueden contribuir a enriquecer a las empresas transnacionales y a los países poderosos, imponen altos costos humanos, sociales y ecológicos a los países más pobres. El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Derecho a la Educación hoy está pidiendo al Banco Mundial que los acuerdos por préstamos sean conformes con el derecho humano a la educación. La reglamentación adoptada por las instituciones financieras internacionales se basa en un acuerdo entre los estados signatarios, es decir, en el derecho convencional internacional. En comparación, la defensa y protección de todos los derechos humanos es una obligación de todos los estados, a la que están supeditadas todas las demás leyes. Es fundamental hacer que las reglamentaciones adoptadas por las instituciones financieras estén en consonancia con los derechos humanos. Varios participantes en el seminario afirmaron la función decisiva de los órganos de las Naciones Unidas a la hora de ocuparse de los derechos económicos, sociales y culturales. Mientras apoyan las normas internacionales existentes, reconocieron que se necesitarán nuevos mecanismos en relación con el alivio de la deuda y los gravámenes a inversiones a corto plazo. Deben crearse un código internacional de normas económicas y sociales, y un código de conducta internacional para las empresas transnacionales. En opinión de los representantes de la Federación Luterana Mundial y de Franciscanos Internacionales, el derecho al desarrollo era fundamental, pues armoniza y unifica todos los derechos humanos. El acuerdo de la Organización Mundial del Comercio sobre los aspectos relacionados con el comercio de los derechos de propiedad intelectual causó especial preocupación. El 17 de agosto de 2000, la Subcomisión de las Naciones Unidas sobre Protección y Promoción de los Derechos Humanos adoptó una resolución sobre derechos de propiedad intelectual y derechos humanos en la que se afirma la prioridad de los derechos humanos y la protección del medio ambiente sobre los intereses económicos a corto plazo. Los participantes acogieron con beneplácito esta resolución. Se transmitió información sobre la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, a celebrarse en 2001. Los participantes afirmaron un vínculo entre el racismo y las desigualdades estructurales que excluyen a los pobres y que están interiorizadas por ambas partes. Hicieron un llamamiento a la vigilancia internacional del racismo, a la creación de perfiles raciales en los sistemas judiciales y la colección de estadísticas basadas en la raza y el acceso a la educación. Cuando no se considera refugiados a migrantes que han debido abandonar su país a causa de condiciones económicas y sociales intolerables, y no se los protege como a quienes han perdido sus derechos civiles y políticos, se vuelve a negar la indivisibilidad de los derechos humanos. Cada vez más, los países parecen considerar que su deber de defender los derechos humanos abarca solamente a sus compatriotas, y que son libres de discriminar a los inmigrantes y trabajadores de grupos minoritarios. Por último, el seminario deploró la tendencia de las organizaciones internacionales a definir "derechos fundamentales" que van en detrimento de los derechos económicos, sociales y culturales. La defensa de los valores humanos en oposición a intereses económicos mezquinos y a corto plazo y la necesidad de proteger la tierra de la contaminación y la devastación son temas que forman parte del proceso de la iglesia acerca de la "Alianza por la justicia económica y la vida en la tierra" lanzada en nuestra 23ª Asamblea General. Es en este contexto que la Alianza Reformada Mundial afirma la supremacía de los derechos humanos sobre todas las reglamentaciones y se compromete a defender los derechos económicos, sociales y culturales dentro del sistema de las Naciones Unidas. Mireille Benkabouche
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