Semper Reformanda
Alianza Reformada Mundial![]()
Cancelar la deuda |
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Mensaje del Consejo Regional del Caribe y América del Norte de la Alianza Reformada Mundial, reunido en St. Mary (Jamaica), del 20 al 25 de octubre de 1999 Queridas hermanas y hermanos en Cristo: Los saludamos en nombre del Dios vivo que nos ha dado una esperanza cierta y segura en la vida, muerte, y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Por el poder del Espíritu, cada cristiano ha sido llamado a dar testimonio de esta esperanza y de la promesa de Dios de una vida más abundante en este mundo y en el que vendrá. Les escribimos en nuestra calidad de representantes de 18 iglesias miembros del Consejo Regional del Caribe y América del Norte de la Alianza Reformada Mundial, "CANAAC". El conjunto de miembros de las iglesias del CANAAC es de aproximadamente siete millones de almas en nueve países. Celebramos nuestra comunión, que acorta distancias y diferencias. "Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gá. 3:28). En octubre de 1999, el CANAAC organizó una conferencia en St. Mary (Jamaica) para examinar el tema "La crisis de la deuda: asumir el problema , compartir la solución". Unidos en una fe común, declaramos, sin embargo, nuestra diversidad de culturas, experiencias y perspectivas, al analizar el problema acuciante del endeudamiento mundial y su particular repercusión en la población de los países del Caribe. En nuestros debates, contamos con la ayuda de muchos facilitadores, entre ellos, un economista de la University of West Indies, el Gobernador del Banco Central de Trinidad y Tabago, el Secretario de Estado del Ministerio de Finanzas de Jamaica, así como de teólogos, pastores, dirigentes eclesiásticos y laicos pertenecientes a iglesias miembros del CANAAC. Además, visitamos vecindarios e instituciones de ciudades jamaiquinas cuyos residentes nos hablaron de las consecuencias humanas del agobiante yugo de la deuda nacional. Hemos llegado a comprender que las raíces de la crisis internacional de la deuda son intrincadas, y que la responsabilidad puede estar ampliamente compartida por las dos partes. Las soluciones eficaces requerirán sabiduría en materia económica, competencia técnica, sutileza y compasión. Las Iglesias, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han reconocido la urgencia de abordar la crisis actual, no obstante, no se ha coincidido en una forma de aliviar la deuda. Confesamos que los cristianos se ven tentados a guardar silencio a causa de las complejidades financieras. Sin embargo, hemos aprendido que la aparentemente interminable cadena de naciones que adquieren nuevos préstamos para pagar los intereses de préstamos antiguos ha enlentecido o detenido los programas de subsistencia humana y desarrollo en aquellos países a los que se ha denominado "países pobres muy endeudados". Para los cristianos, el silencio ante el sufrimiento no es una opción. Como resultado de nuestras deliberaciones, y atentos al llamado de Dios a proclamar la esperanza a todas las personas, el CANAAC exhorta a los países acreedores, los bancos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y demás instituciones financieras, a que cancelen la deuda en el año 2000. El CANAAC invita a sus miembros a sumarse al "movimiento del Jubileo 2000" como primera medida con vistas a resolver la crisis de la deuda. Este movimiento internacional agrupa a personas que creen en Dios y comprometidas con la justicia, que buscan una solución al complicado problema de la deuda en un proceso caracterizado por el respeto mutuo y la dignidad. Alentamos a todas las congregaciones a que promuevan la educación sobre este tema a través del estudio de las publicaciones de Jubileo 2000 y de fuentes ecuménicas y denominacionales, y a que se movilicen en apoyo del alivio de la deuda mundial en el espíritu del ideal bíblico del Jubileo, "el año agradable al Señor" (Levítico 25:8-55; Lc. 4:16-19). El CANAAC reconoce que serán necesarias muchas otras acciones y negociaciones para evitar que se repitan las políticas y prácticas fallidas que concurrieron a generar la crisis actual. Una de los próximas medidas a tomar a nivel regional debe ser el levantamiento del embargo impuesto por los Estados Unidos contra Cuba. Nuestro objetivo último no es la cancelación de la deuda, sino la justicia económica en todo el mundo. La condonación de la deuda es sólo un comienzo. Sin embargo, por el bien de los seres humanos oprimidos de los países endeudados, debemos dar el paso inicial. Hermanos y hermanas: "No viváis conforme a los criterios del tiempo presente; por el contrario, cambiad vuestra manera de pensar, para que así cambie vuestra manera de vivir y lleguéis a conocer la voluntad de Dios" (Ro. 12:2). Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen su gracia y su paz sobre vosotros.
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