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Semper Reformanda |
Introducción |
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Antes de la 220 Asamblea General, por primera vez se publicó un libro que describía las actividades de la ARM en el período transcurrido desde la asamblea previa. Su título fue De Ottawa a Seúl. Con la presente edición, De Seúl a Debrecen, nos unimos a la tradición iniciada por nuestros predecesores inmediatos. El objeto de este libro es el de describir las múltiples actividades de la ARM en el período comprendido entre 1989 y 1997. Ha sido una etapa rica y gratificante. Como complemento de los departamentos existentes (Teología, Cooperación y Testimonio) se crearon dos nuevas secretarías: Colaboración Solidaria entre Mujeres y Hombres (1992), y Comunicación (1993). El establecimiento del Fondo Asociado ha hecho posible el aporte a muchos proyectos productivos en el hemisferio austral. En 1995, una Secretaría de la Juventud se unió al personal para preparar el Foro de la Juventud Reformada que tendrá lugar antes de la Asamblea General en Debrecen. Damos las gracias a las iglesias miembros por hacer posible todo este trabajo. Una de las tareas de la Asamblea General es la de evaluar las actividades del período pasado. Debe analizar hasta qué punto fue posible cumplir el mandato de la Asamblea General anterior. Esta evaluación es una condición necesaria para determinar las principales prioridades para el futuro. Solicitamos a los delegados que lean todo el libro cuidadosamente antes de estudiar el último capítulo, La Alianza más allá del año 1997. Sólo confrontando los antecedentes del trabajo logrado y las tareas que no se realizaron podemos trazar nuestro futuro. Agradecemos la oportunidad de poder servir en este azaroso decenio de 1990. Evocamos el versículo bíblico: "Hasta aquí nos socorrió Yavé" (1 Sam 7.12). Damos las gracias a Dios al tiempo que recordamos los 120 años de la historia de la ARM desde la primera Asamblea General de la Alianza Presbiteriana de Edimburgo en 1877. Elogiamos al personal de la ARM y al Comité Ejecutivo por la labor que se ha realizado en los últimos años. Oramos para que a las puertas del siglo XXI a la ARM le sean concedidos la visión, el coraje y la fuerza para continuar su misión de fortalecer la unidad y el testimonio común de las iglesias reformadas. En nombre del Comité Ejecutivo, presentamos este informe a los delegados de la 230 Asamblea General de la ARM. Dra. Jane D. Douglass, Presidenta de la ARM
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